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Las salas blancas o limpias son áreas clasificadas con un control ambiental estricto para reducir al máximo la contaminación.

Podemos encontrar salas blancas en muchos sectores, aunque el más habituado a este tipo de instalaciones es el sector farmacéutico.

Las salas blancas se clasifican y certifican según la ISO 14644:2015, en función de los niveles de partículas. Para poder realizar estas certificaciones de sala, es necesario el uso de contadores de partículas y muestreadores microbiológicos.

Es importante certificar las salas, pero también realizar muestreos durante el proceso de fabricación para controlar en todo momento nuestro producto y garantizar la máxima calidad. El control más exigente se realizaría durante la fabricación aséptica mediante sistemas de monitorización ambiental que controlarían el nivel de partículas viables, no viables y otros parámetros muy importantes, como temperatura, humedad, presión, etc.